Controlar los nervios en escena

Algunos actores dicen que, hasta cierto punto, los nervios son necesarios en escena. Los nervios te ayudan a tener energía y a ser creativo en escena. Pero ¿Cómo controlar los nervios en escena?, ¿qué sucede cuando has hecho la misma representación más de más de cincuenta veces, pierdes los nervios?

Por otro lado, cuando los nervios superan el grado de ayuda o adrenalina básica, son peligrosos y pueden ocasionar olvidos o fallas en escena. Por eso es importante aprender a controlar los nervios en escena cuando superan ese peligroso nivel.

Controlar los nervios en escena

Algunos rituales para superar los nervios

Antes de salir a escena, a veces es necesario encontrar un momento en soledad para relajarse. Un espacio para concentrarse y conectarse a través de la respiración con el personaje. Normalmente, una vez que uno se ha conectado emocionalmente, es bueno moverse por el escenario buscando los gestos del personaje. Observar el espacio donde se mueve e incluso pronunciar o declamar algunas frases con la voz del personaje.

Para controlar los nervios al actuar frente a un público, primero debemos entender porque se producen dichos nervios. Es importante analizar si el problema es interno o externo, Ejemplo:

Internamente quizá el personaje, o la obra que estamos realizando generan un grado de stress muy elevado provocando que cada función sea un reto. La exigencia física o emocional del personaje. Al igual que la preparación y concentración del actor son fundamentales para la seguridad escénica, y la falta de seguridad lógicamente genera nervios. Lo primero que debemos hacer es escucharnos a nosotros mismos y ver qué es lo que necesitamos en cada momento que estamos ante el público.

Externamente, no todas las situaciones son iguales, por lo tanto, los nervios ocasionados por estas también son diferentes. Los compañeros escénicos, las escenas que compartimos con ellos, las exigencias a nivel emocional o físico. Incluso las simpatías, competencias o antipatías dentro de cada elenco también generan tensión. Algún crítico de aquellos a los que todo le parece mal en la platea, un público parco, incluso algún problema técnico o de vestuario a última hora.

 

Relajarse, concentrarse, enfocarse y disfrutar

Normalmente algunos actores usan la meditación, ejercicios físicos o de calentamiento antes de iniciarse la obra. Otros recomiendan enfocarse en lo que deben hacer en escena, e incluso en distraerse a manera de abstraerse de la tensión.

En otras ocasiones, relajarse a través de la respiración es de gran ayuda, o utilizar un programa para la eliminación del estrés y la ansiedad. Métodos hay muchos, lo importante es encontrar cual es el que funciona para cada uno. A veces lo que se necesita para aliviar la ansiedad y controlar los nervios en escena es soltar las cargas que cada uno tiene. Esto puede realizarse de una forma extrovertida a través de una actividad como el canto, o explosiva por medio de una actividad física.

El secreto para no ser traicionado por los nervios, y no sufrir aquello que muchos temen: “El pánico escénico”, consiste en aprender a manejar las situaciones. este hecho es muy importante a la hora de pisar un escenario. Lo mismo ocurre con el miedo. Algunos aceptan los nervios como parte del proceso y eso a veces facilita la relación con ellos. Debemos aceptar que hasta cierto punto es comprensible estar nervioso en una situación tensional. Eso quizá puede ayudar a que los sentimientos puedan fluir y permite sentir libremente, encargándose de los nervios de otra manera. Sin embargo, si no tenemos control al dejar fluir libremente lo que sentimos, podemos perder el control de lo que debemos hacer. Hay tener en cuenta que el tiempo y la experiencia son los mejores maestros, nos ayudan a controlar los nervios en escena y disfrutar de nuestro trabajo.

Aprende a controlar los nervios en escena

¿La reacción ante esos nervios evoluciona con el paso de los años?

El dominio de las situaciones, el nivel de ansiedad y los nervios puede evolucionar favorablemente con el tiempo. Pero también pueden involucionar ocasionando un mayor problema. Los actores novatos son los más propensos a la tensión por su falta de experiencia. La falta de tablas como se dice en el teatro genera inseguridad, por ello es necesario aprender a controlar los nervios que se producen al actuar. Uno de los mejores consejos es prepararse bien para lo que van a hacer. Si uno está bien preparado, podrá controlar los nervios en escena con tranquilidad. Porque se sentirá capacitado y seguro para realizar la labor escénica que está a punto de desempeñar.

Otra cosa diferente son los nervios provenientes del miedo al error o el miedo a equivocarnos. Es obvio que nadie desea equivocarse, y menos en un entorno como el teatro, en el que no se puede volver atrás para editar y corregir. Pero debemos aceptar que, aunque seamos grandes profesionales, a pesar de ello, hasta los más grandes actores se equivocan a veces. Cada error es una oportunidad para darnos cuenta de que somos humanos y podemos equivocarnos. Los actores no somos Dioses, y con humildad debemos corregirnos y seguir aprendiendo, porque en esta profesión nunca podemos decir “Ya lo sé todo”.

 

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